LOGOS DE LA RAZA PUERTORRIQUEÑA

Meditaciones aperiódicas sobre mi lengua

o sobre lo que de ella pudiera quedar

 

por el Dr. Rafael Andrés Escribano

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Tego Calderón y la lengua de la raza puertorriqueña

 

...Yo no tengo na',  sólo esta letra encabroná’
Y la capacidad de no creer en tu verdá’
¿A quién más se le ocurriría
Saturar la mente a niños inocentes
Con educación inconsistente
Manipulada viciosamente
A conveniencia del prominente,
 de los pudientes...?
Tego Calderón, “Loíza”[1]

 

Jueves 8 de abril del 2004

 

 

Queridos puertorriqueños:

 

Ha sido un honor gozoso, doloroso y glorioso compartir con más de 150 jóvenes puertorriqueños de escuela secundaria entre los que me ha tocado trabajar como maestro de español del 8 al 24 del mes de marzo que acaba de terminar.

                

Las primeras dos semanas las dediqué a meditar nueve categorías gramaticales (verbo, adverbio, nombre, artículo, adjetivo, pronombre, preposición, conjunción e interjección), cinco funciones gramaticales (sujeto, vocativo, objeto directo, objeto indirecto y objeto circunstancial), algunas particularidades de la estructura silábica y acentual del español (versus la del inglés y la del francés) así como una breve introducción a la transcripción fonológica usando el Alfabeto Fonético Internacional.

                    

A pesar de lo difícil que es meditarse la lengua española en un salón de clase pequeño, cuadrado y con aire acondicionado (donde basta que dos estudiantes se hablen en voz baja para que el maestro no pueda oír ni siquiera lo que él mismo dice), con clases generalmente de más de 25 estudiantes (una de ellas de 40) en edades de 13 a 18 años, tengo que decir que aunque con muchas interrupciones y aunque asumí los cursos en medio del semestre, mis estudiantes no sólo me permitieron sino que participaron más que generosamente en la cobertura del material que me había propuesto presentar.

 

Estábamos ya en posición de empezar a usar y a pulir estos conceptos gramaticales en el análisis de textos más complejos que la sencilla y casi única oración modelo[2] a la que intencionalmente me restringí las primeras dos semanas. Ahora quería usar un texto que fuera complejo y que a la vez tuviera una relevancia no trivial para mis estudiantes. A comienzos de la tercera semana, leo una interesante noticia[3] donde se citan y mencionan varias declaraciones del Licenciado Luis G. Zambrana, Zar de la Droga de Puerto Rico:

 

"No hemos ido a conciertos de Calderón, pero lo que se ha dicho de sus presentaciones en la República Dominicana es muy grave[4], por lo que lo exhorto a realizar trabajos positivos que redunden en beneficio de nuestra juventud" agregó.

 

Zambrana reconoció que Quiñones es considerado como uno de los mejores soneros del país y que Calderón goza de gran popularidad entre los jóvenes.

 

Agregó que le preocupa el contenido de la canción "Bonsai" del rapero puertorriqueño, que fue rechazada en la República Dominicana, porque "subliminalmente promueve el uso de marihuana".

 

Así que, inspirado por los liminales y subliminales consejos del Zar de la Droga, decido investigar la letra de “Bonsai” en internet a ver por qué es que la han “rechazado” en la hermana república:

                                                                                                         

Hey, hey, hey,
Whatchyou gonna say?
Si la pista es buena,
El resto es un mamey.
 
Pa' qué blin-blin
Si no tienen el swing?
You know I mean?
 
Oyemé
Relajaté
Sientemé
Enciendeté
Si te gusta, apoyamé.
 
Mira quien e’
Que le mete cheveré
Hip-hop reggaé
Yo soy quien me adelanté
Cuelo café
Como Mamá Iné’ mangamé
Fili[5] negrito los días del me’
Esa mujer mi ritmo baila sola
Los tiburones 'tán velándole la yola
Como en la Mona.
 
Mi música siempre impacta.
Ahora masca,
Que otro como yo no creo que nazca.
Sueno en San Toma’, Santa Cru’ y Tortola
Pa’l que pensó que fue carambolas.
 
Mire, compay,
Yo me fumaría un bonsai...
Si tú sabes donde hay, me trae’.
(x4)
 
Oye, déjala caer que yo me encargo. 
Si sobra algo, yo guardo
Y 'tamos gozando.
 
Sueno con pepa.
Aunque yo le saco las semillas,
La prefiero mexicana como Pancho Villa.
Por culpa de Osama la cosa se ha puesto mala,
En estos días, el lujo es fumar mariguana,
To' el mundo en baja,
Doble filo como la navaja,
De mal humor que meto en mi caja.
Nadie encaja
Ni nadie pasa melaza
Así que lo mío yo lo mato en casa, oyendo mi álbum
Me pongo torpe de golpe,
Cojo la’ libreta’ y escribo un par de cortes,
Prendo un incienzo,
Pues mi vecino es sargento
Y está pendiente a to' mis movimientos
Y yo ni me molesto,
Ando cobrando por mi talento.
Lento, lento,
Viviendo del cuento.
 
Hey, hey, hey
Whatchyou gonna say?
El disco del Abayarde cómprenlo por ley.
 
Pa' qué blin-blin
Si no tienen el swing?
You know I mean?
 
Mire, compay,
Yo me fumaría un bonsai...
Si tú sabes donde hay, me trae’.
(x4)
 

Esta letra de Tego, junto con la propaganda que le hace el Zar de la Droga y lo reciente de su censura por parte del gobierno dominicano, me llevan a comprar El Abayarde, el CD de Tego Calderón del que forma parte “Bonsai”. Esa noche me quedo hasta las 4 de la mañana alucinando con los dones musopoéticos de Tego y concluyo que el trono de mi querido Maelo, el gran bardo de mi infancia, quizá no ha quedado vacante.

                                                                               

Llego a clase casi sin haber dormido pero con ojos y sensibilidad poética de par en par gracias al grueso caldo de Tego Calde, El Abayarde, y sintiendo que he resuelto el problema de encontrar el texto complejo y relevante para aplicar lo presentado hasta ahora en clase –bueno, en las clases, porque tengo siete secciones de español al día, casi el doble de lo que es una carga “normal” de cursos para un profesor de universidad: 11A (mi salón hogar), 11B, 10,  12A, 12B, 9A y, por último, 9B, con un promedio de 25 estudiantes por clase.

 

Debo decir que dos semanas antes, el primer día de clases, para conocer un poco a mis estudiantes, les había dado un cuestionario[6] en el que entre otras cosas les pido que me escriban su canción favorita, con el propósito de familiarizarme con su nivel de ortografía así como con su estética poética. Muchos, especialmente los más jóvenes, escribieron letras de reguetón, incluso reguetones de su propia inspiración[7] aunque no era sino ahora que me daba cuenta de lo útil que podía resultar el género del reguetón para discutir gramática y poética, física y metafísica, especialmente dado que el reguetón no es para ellos un género meramente académico sino uno vivo, que escuchan todos los días y en el que hasta se aventuran a componer.

 

La discusión de “Bonsai” genera intensa atención (y a veces hasta el silencio casi absoluto que hace falta para dar clase con grupos grandes y salones anti-acústicos) así como interesantes intercambios con los estudiantes.

 

Una estudiante me pregunta que qué tiene que ver “Bonsai” o Tego Calderón con el español. Respondo que, para empezar, “Bonsai” es un poema y que la poesía es una de las formas más altas de expresión lingüística y de la integración de la conciencia de un ser humano, una tribu, un pueblo, una nación, un imperio... y hablo, por ejemplo, del rol de los bardos como creadores y recreadores de la tradición poeticohistórica del pueblo celta así como de nuestras raíces celtas. Hablo de Tego Calderón como bardo y como creador y recreador de la más alta poesía popular puertorriqueña y como reintegrador de la conciencia musopoética de la puertorriqueñidad... a lo que me responde la estudiante que Tego no es poeta y que “Bonsai” no es poesía... Aprovecho para hablar un poco sobre lo que es la poesía, la poiésis, la repetición, la correlación, la rima, la rima interna...

 

Otra estudiante dice que, aún suponiendo que Tego fuera poeta, el problema con “Bonsai” es que la canción la invita al sexo. Le pido que me explique cómo o dónde específicamente es que siente que “Bonsai” la invita al sexo y me cita los siguientes versos:

 

Oyemé
Relajaté
Sientemé
Enciendeté
Si te gusta, apoyamé.[8]

 

Le pregunto cómo exactamente es que la invitan al sexo estos versos de Tego y me responde que “entre la gente que oye reguetón” estos versos son “una invitación a la bellaquera”. Le pregunto retórico que si de igual manera cuando lee Don Quijote siente que El Manco de Lepanto la está invitando a abandonar a su familia y a buscarse un escudero, un caballo y una lanza para arremeter contra cuanto molino de viento aparezca. Le pregunto además si es posible la vida terrenal sin sexo. Toca la campana y seguimos el intercambio por varios minutos –gritando para poder oírnos– entre el ruido de los estudiantes que salen del  salón y los que entran.

 

Ahora, un estudiante me señala que el problema con “Bonsai” es que, como dice el Zar de la Droga, la canción promueve el uso de la mariguana. Le pido que me diga cómo o dónde exactamente es que ocurre eso en el poema. Me señala los siguientes versos:

 

Sueno con pepa.
Aunque yo le saco las semillas,
La prefiero mexicana como Pancho Villa.
Por culpa de Osama la cosa se ha puesto mala,
En estos días el lujo es fumar mariguana.

 

Pregunto si alguien sabe quién es Pancho Villa y alguien responde que es un revolucionario mexicano. Les pregunto por qué será que Tego lo menciona en estos versos y alguien dice que porque rima con “semilla”. Explico que los soldados de Pancho Villa pasaron a la historia, entre muchas otras cosas, porque tenían fama de negarse a marchar si no tenían mariguana para fumar, cosa que ha quedado plasmada en los versos de “La cucaracha”:

 

La cucaracha, la cucaracha,

Ya no puede caminar

Porque no tiene, porque le falta

Mariguana que fumar.

 

Vuelvo a preguntar cómo exactamente es que los versos citados, u otros, de Tego Calderón en “Bonsai”  promueven el uso de la mariguana y pregunto además qué relación puede haber entre Osama bin Laden y el hecho de que hoy día sea un lujo fumar mariguana. Hablamos un poco del 911 y del Patriot Act...

 

A las 9:30 de la mañana, vamos a la biblioteca, donde la escuela ha organizado una charla por David Ortiz Rivera, alias “Cano Bitumul”, un carismático líder de la organización Ñeta dentro y fuera de las prisiones de Puerto Rico, que está terminando –con grillete electrónico que nos mostró a petición de un estudiante– su sentencia de casi veinte años que comenzó a cumplir a los 19 por haber sido encontrado culpable de participar en el asesinato de un joven. Sus experiencias las relata en un libro, Entre el bien y el mal, del que varios estudiantes y maestros compraron copia. En la charla, explicó que los ñetas se organizaron para crear y hacer valer reglas para la mejor convivencia de la población penal de Puerto Rico y para combatir los abusos entre y contra los confinados. Habló de las estructuras de autogobierno de los ñetas y relató sus experiencias de dos décadas dentro y fuera de las prisiones de Puerto Rico. En su charla, David atribuyó su vida en la ilegalidad a que sus padres se hubieran casado muy jóvenes y a que su padre lo hubiera sacado de la escuela en 9º grado para que trabajara en su taller como soldador. Relató un incidente en el que su padre decidió, sin consultarlo, vender el carro que David se había comprado con el dinero que se había ganado soldando. Eso, según dijo, lo llevó a rebelarse y a entrar en los negocios ilegales que luego lo llevaron a prisión...

 

Durante la hora y pico que nos habló David, como si a la vez tanto Ulises como Homero hubieran reencarnado en él, viajamos por los bellos y aterradores mares de su vida y la nuestra... Al final de este viaje con David al timón, me puse de pie para decirle que me sentía emocionado por la inteligencia y el inmenso corazón con los que nos había compartido sus experiencias y que, después de oírlo hablar, pensaba que era quizá precisamente la salud del corazón juvenil de sus padres al momento de concebirlo lo que lo habían convertido en el extraordinario ser humano que era y que le daba las gracias por compartir su claridad y su luz con nosotros... A nombre de mis estudiantes y mis colegas, le dije que quería que supiera que me sentía orgulloso de tener un hermano puertorriqueño como él. Estudiantes y maestros aplaudimos emocionados y me felicitaron por mis palabras. Escribiendo estas líneas me vuelven las lágrimas de emoción de aquel momento...

 

Ese día, había traído dos copias de mi libro FUMAndoMAFÚ: materiales para la historia de la mariguana en Puerto Rico... una de ellas se la había dado temprano por la mañana a la bibliotecaria de la escuela, una dulce y maternal Miss Loíza, madre de uno de mis mejores estudiantes y cuyo esposo trabaja en la División de Narcóticos de la Policía y lleva meses estacionado en Kuwait trabajando en el área de equipo pesado en la guerra en Iraq. Al principio de la charla de David, habíamos quedado Miss Loiza y yo en reunirnos durante nuestra media hora de almuerzo para repasar varias cosas que le interesaba discutir sobre mi libro. Fui a mi salón hogar a buscar la otra copia de FUMAndoMAFÚ para dedicársela y regalársela a David en conmemoración de la odisea en la que nos había llevado ese día. Cuando le di el libro, se quedó hojeándolo en silencio y nos dimos la mano. No tuvimos tiempo Miss Loíza y yo para discutir mi libro porque la media hora de almuerzo se fue en conversación con David luego de su charla.

 

Regreso a mi salón hogar para continuar la discusión de “Bonsai” con mis últimos dos grupos del día, 9º A y 9º B, precisamente el grado en que el Cano Bitumul había dejado la escuela y, en mi caso, los grupos –aparte del grupo de 10º grado, que tiene 40 estudiantes– con los que más difícil se me hacía lograr el silencio necesario para poder dar clase a causa quizá de su desbordante y virginal energía e inteligencia.

                                                         

Se dio intensa la discusión sobre Tego y sobre “Bonsai” con los grupos de 9º pero con un ruido ensordecedor a causa de las discusiones independientes a todo lo largo y ancho de la simétrica caja anti-acústica de resonancia con aire acondicionado y escrines de plástico que nos servía de salón. Faltando quince minutos para las 2 de la tarde, hora de salida del colegio, al no poder dar clase, les dije, incomodísimo con la decisión, que, si no hacían silencio, el próximo que hablara iba a tener que ir a la oficina de la Decana de Disciplina. Continuaron las conversaciones y el ruido y escogí al próximo estudiante que habló fuera de orden como cordero sacrificial para que fuera donde la Decana de Disciplina. Se quedó mirándome en silencio y sus compañeros me informaron, varios a la vez, que si lo enviaba de nuevo a la Decana lo iban a suspender de la escuela.

 

Para colmo de mi incomodidad, era uno de los mejores estudiantes de la clase. La primera semana de clase se había quedado junto con otro estudiante, ambos poetas y compositores de reguetón, discutiendo conmigo sobre algo que había yo mencionado en clase y sobre lo que querían conocer más: la posibilidad de viajar a través del tiempo. Aquel día, durante casi una hora después de la hora de salida discutimos en la pizarra sobre la relación entre el mundo del lenguaje y el mundo de la física, sobre lo que era la voz, las ondas sonoras, sobre las tres dimensiones físicas y sobre la dimensión tiempo, también conocida como la cuarta dimensión, sobre el postulado de orden causal, el postulado de velocidad máxima y otros postulados einstenianos cuestionables en torno a la ecuación E = mC2 ... 

 

En varios nanosegundos decidí que no iba a ser yo la causa de que lo suspendieran. Así que le dije al grupo que la clase se había acabado y que se podían ir. Nadie se fue, supongo que por miedo a que los viera la Decana de Disciplina fuera del salón sin que hubiera sonado la campana de salida. Recogí mis cosas en silencio y me fui... Varios estudiantes, a la cabeza de ellos los dos raperos fisico-cuánticos, me siguieron fuera del salón para pedirme que no me fuera y que no me dejara frustrar, que todo era culpa de ciertos estudiantes que no querían callarse pero que ellos sí querían continuar con la clase. Les dije que no era culpa de sus compañeros y que el problema era que desgraciadamente las clases eran demasiado grandes y que la estructura de los salones era anti-acústica...

 

Los eventos del día me tenían en estado de sensibilidad extrema –la poesía de Tego, la falta de sueño, las intensas discusiones en clase, el inmenso corazón puertorriqueño del Cano Bitumul, mi discusión pendiente con Miss Loiza, las difíciles condiciones de aprendizaje, el haber estado a punto de provocar la suspensión de uno de mis mejores estudiantes... Voy a la oficina y le digo a nuestra amable y eficiente secretaria que quiero hablar con las dueñas de la escuela. Mientras las llama por el intercom, me compunjo. Le digo a la secretaria que voy un momento a la calle a coger aire y a fumarme un cigarrillo pero que vuelvo. Cuando salgo, ya me estaban esperando mi esposa y mi hija. Varios seniors corren hasta el portón para darme la mano y preguntarme qué pasa. Decido que me tengo que ir para dejar salir las lágrimas en paz y reflexionar un poco...

 

Esa tarde repaso los eventos del día y de mis casi tres semanas de clase con mi esposa y mi madre. Ambas están al tanto de lo nuevo, difícil e intenso de la experiencia y me apoyan en la decisión que decida tomar. Concluyo diciéndoles que tal parece que no voy a poder enseñar efectivamente dado el tamaño de las clases y la anti-acústica de los salones... pero que quiero consultar con la almohada antes de tomar una decisión final.

 

No pongo el despertador pero me logró levantar temprano y fresco al otro día. Decido que voy a continuar dando clase a pesar de las tremendas dificultades. Llego a la escuela media hora antes de la campana de entrada y las dueñas de la escuela me están esperando para hablar.

 

Me dicen que pensaban que había renunciado. Les digo que no, que no sólo no había renunciado sino que quería continuar enseñando. Me informan que tienen que prescindir de mis servicios. Les pregunto que por qué. Me dicen que enseñar a Tego Calderón en las clases de español es incompatible con la filosofía de la escuela. Pregunto que cómo exactamente. Me dicen –como si de nuevo estuviéramos en clase– que “Bonsai” no es poesía y que las canciones de Tego promueven el uso de las drogas y el sexo entre los jóvenes. Les explico que me interesé por Tego precisamente gracias a mis estudiantes y que el interés de mis estudiantes por Tego es legítimo e inteligente y que, después de estudiar su poesía, creo que Tego es un verdadero bardo y un gran cronista, especialmente en este momento tan difícil por el que pasa la puertorriqueñidad...

 

Les digo que no puedo sino respetar y acatar su decisión de prescindir de mis servicios en tanto que dueñas y administradoras de su escuela pero que quiero que sepan que la gran poesía está repleta, entre otras cosas, de referencias a las drogas y al sexo. Les menciono, por ejemplo, el Club de los Hashíshim, La pipa de kif de Valle Inclán[9] y, apuntando a la foto enmarcada de José Martí que tienen en la oficina donde estamos reunidos –tengo la impresión de que son cubanas–, les digo que el mismo Martí en su tiempo escribió poemas sobre el hashish y que, según su biógrafo Carlos Ripoll[10], se pasaba semanas enteras trabajando sin comer, sólo bebiendo el tónico de hoja de coca más popular de entonces, el Vino Mariani, de donde algunos dicen que sale eventualmente la fórmula original de la Coca-Cola y cuyo poster boy era el Papa Leo XIII, quien le había otorgado al Vino Mariani una medalla de oro por su beneficiosos efectos...

 

Una de ellas se levanta diciendo que va un momento a hacerme el cheque para pagarme. Le digo que con gusto lo acepto pero no como salario sino como regalo. Me dan mi cheque y la otra hermana me acompaña dulce –y hablándome de la necesidad de una revolución profunda en el sistema de educación– hasta el portón de la entrada y nos despedimos con un beso. 

 

De allí, me voy al viejo San Juan con mi esposa y mi hija para celebrar con un café en la Plaza de Armas mis casi tres semanas como maestro de español de escuela secundaria. Por la tarde regresamos a casa y me aplico a estudiar El Abayarde, de Tego Calderón. A medida que pasan mis horas en la zowna de Tego Calderowna me empiezan a pasar cosas poéticamente milagrosas. Empiezo a pensar y a sentir, en vez de en prosa, en verso. Y no en cualquier verso sino en el arrogantemente humilde e inmoralmente moral verso reguetónico de Tego Calderón...

                                                   

En medio de mis abayardeanas meditaciones, me acuerdo que todavía no he abierto uno de los regalos de mis estudiantes. Es un CD de Tego Calderón, El enemigui de los guasíbiris, que me había regalado una estudiante, bella de cuerpo y de espíritu, cuya película favorita es, según escribió en el cuestionario del primer día de clases, Scarface, su pasatiempo favorito, ir a la playa, y su canción favorita, “De antes”, de Cultura Profética, de la que escribió las siguientes estrofas:

 

Te conozco de antes.

He visto esos ojos andantes.

Te conozco de antes

Y no es de cruzarnos en la calle ¡No!

 

Te conozco de antes

Y no es excusa pa’ cantarte.

Te conozco de antes,

Tal vez de un tiempo

Donde mi memoria no llega.

 

Empiezo a meditarme El enemigui de los guasíbiris... me acuerdo de otro regalo que no había abierto, un reguetón conmemorativo en el que otro estudiante tejía calderónicamente las discusiones de las últimas tres semanas de clase y que sirve de coda a estas meditaciones:

                                                                                                                                            

Me rememoro

 

por El Mitomano

 

Al bardo Tego, a Gretchen y al resto de la tribu

 

 

Te llegó Rafa Escribano, tu hermano,

El mayor,

El que te pone sano

El mitomano

El que te va a lavar la boca,

El que te va a lavar el ano.

 

¿Tú te crees que estás despierto?

¿En este desierto?

¿Tú te crees que estás entre los vivos?

Pues en verdad, en verdad, te digo

Que ¡Ya quisieras estar muerto!

 

¿Será eso cierto?

Vamos a ver,

Ponte párvulo que te llegó el plantel.

 

Perdóname que no aquiesca

Con tanta llesca sobre el progreso.

No creo en eso.

Mucho menos en el rollo

Del desarrollo.

 

Creo en lo que hay

Desde antes de lo antiguo

Y si me ves que me santiguo

O te me voy poniendo oblicuo

Es pa’ sacarte esas lagañas

Que el corazón te empañan.

 

Abre los ojos

Que este batey está mejor que ese edificio.

 

Y es que llegó Rafa El Andrés

Pa’ virarte to’ al revés

Pa’ curarte to’ ese estrés

Que te hipoteca hasta el coco

Bibliotecándote el saoco

Volviéndote loco, loco,

Loco, loco.

 

Te dejaste convencer

De que el único que era era el tal Yavé

–Trata otra vez

Que ahora viene mi Pascua, con Astoréth

Y bien Florida, a la vuelta y a la ida,

Pa’ que te enter’ y renazcas, de entre estas ascuas.

 

Esto es pa’ to’ eso’ confundío’

Que se dejan convencer que esta tronco de autopista

No es más que triste desvío.

 Ya lo dijo el que lo dijo, mijo

Y no es poco bugalú,

Escribano lo escribió

Llámase FUMAndoMAFÚ.

 

Una virgen me parió en Valley Forge, Pennsylvania

Entre la Estrella de Belén y las Estrellas de Fania.

San Pedro me la bendijo, en Baldrich, en la iglesia ‘e Fátima

Y me paso desde entonces llorando la misma lágrima,

Como Johnny Depp en Cry Baby pero sin lástima

Viajo la vía, ida y vuelta al Purgatorio, voy to’ los días

Sacando ánimas en pena,

Tanto a nenes como a nenas, cosa buena.

 

¿Estreñimiento en el coco? Pue’ ponte

Una enema, pero de las buenas, quítate el fronte

Y ponte diadema, como yo, celestial de bomba y plena.

Vente a bailar, como María Elena,

Con Mari Juana y con sus hermanas,

To’itas muy sabias y to’itas muy serenas.

 

¿Que se te puso insana la membrana como a Luis Zambrana?

Él será el Zar de la Droga, con cadenas y macanas,

Pero no te me confundas, compay,

No te enfogones, desenfunda

Que lo que traigo es maizena, de la buena,

Pa’ to’as las nenas, llegó el garoto, mami, el de Ipanema

Vengo con la que bunda y abunda

Por la estepa y por la tundra

Esto es pa’ ayer, pa’ hoy y pa’ mañana, Mariana.

¡Qué clache ‘e tunda, pai, prende y aprende

Pa’ que salgas de esa tumba!

 

¿Que me metiste preso? ¿Tú a mí? Déjate d’eso.

Preso estás tú, encaya’o en tanto seso

–Papá Dios te lo habrá da’o pero, pai, no era pa’ eso,

No pa’ que hicieras de ratón detrás de un queso,

No inviertas amoR en Roma porque a-mor no es sólo sexo

¿Sexo, droga y rocanrol?

Qué niño ‘e teta, por Dios, déjate d’eso.

 

¿Que llevo años desemplea’o?

¿Y cuándo exactamente es que tú has trabaja’o, babalao?

Si en ese show anti-flow al que tú llamas trabajo,

Lo que has hecho es echar culo en una silla, carajo,

Cogiendo trilla, velando güira, desde la orilla.

Te dan un cheque y ya te crees qu’ eres el cheche,

–mal  programa’o es lo que estás

En pública o en San Ignacio, vas al gimnasio, te pones tenche,

Aquí te traigo el pampán aunque seas un mama leche.

 

Y la evidencia, si la examinas, monina, lo dictamina

Que desde antes de nacer ya te tenía yo en la mira.

Encabulla y vuelve y tira y quítate la cachimira

Que el Big Ben que llevas dentro hace tiempo no camina.

Mira a ver lo que haces y que no te dé quisquilla

Si te recuerdo, casco ‘e juey,

Que el que le teme a la calle le teme a la villa

Y el que le teme a la muerte le teme a la vida.

 

Soberanía y mafú, sin Trucutú,

Mafú y soberanía, pero con mucha Sofía.

 

Si el canario no te canta

O te cogió mala manía

Debe ser porque no tiene

Debe ser porque le falta

La semilla preferida,

La que lo embrisca

La que lo pone a brincar cuica.

 

Mi palabra no es de lata,

Sino de plata

Y mi silencio oro,

Oroboro.

Oro y laboro, laboro y oro.

La sagrada silabita yo no la decoro

Eso sí, si Papá Dios me lo permite,

Me revisito y me remejoro, ¿viste?

 

Me rememoro,

Me rememoro.

 

 

                              

CONTINUARÁ

 

Rafa

 

Dr. Rafael Andrés Escribano
Hasting BA-8, Garden Hills Norte
Guaynabo, Puerto Rico 00966
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Notas


[1] 
LOÍZA
 
por Tego Calderón 
 
Oye, 
Esto e’ pa’ mi pueblo 
Con cariño, d’El Abayarde 
Con DJ Ádam 
Y Cachete, el majadero de lo’ cuero’,
Pa’ mi pueblo, que tanto quiero 
De Calderón, pa’ Loiza entero.
Oye, 
 
Ando sin prisa 
Pero tu lentitú’ m’encoleriza 
Y e’ que no bregan con Loíza
(No, no bregan)
Me quier’ hacer pensar 
Que soy parte de una trilogía racial 
Donde to' el mundo e’ igual, sin trato especial 
Sé perdonar, 
Ere’ tú quien no se sabe disculpar 
¿Pue’ cómo justifica’ tanto mal?
E’ que tu historia e’ vergonzosa,  
Entr’ otra cosas 
¿Cambiaste la’ cadena’ por esposa’?
 
No todo’ somos iguale’ en término’ legale’ 
Y eso esta proba’o en lo’ tribunale’. 
En lo claro, la justicia se obtiene con cascajo
(Oye) Por eso e’tamo’ como ‘tamo’ (Y que se jodan lo’ de abajo!)
Que si no hay chavo’ pa' abogado, te provee uno el estado
Pero, hermano,
Te llevó quien te trajo,  
Te matan y no desenfundan, 
La jaula se te inunda, 
Asistencia Legal es defensa de segunda. 
 
Nunca va habé’ justicia sin igualdá’ 
Maldita maldá’ que destruye la humanidá’   
¿Con qué potestá’ va a quitarme la libertá’ 
Si yo no reconozco su autoridá’?
 
Nunca va haber justicia sin igualdá’ 
Maldita maldá’ que destruye la humanidá’   
¿Con qué potestá’, va a quitarme la libertá’ 
Si yo no 
pertenezco a su sociedá’...?
 
De hipócritas 
Vanidad, falsedá’ en cantidá’ 
Hay mucho de to’ sin felicidá’ 
Yo no tengo na’
Sólo e’ta letra encabroná
Y la capacidá’ de no creer en tu verdá’. 
 
¿A quién má’ 
Se le ocurriría 
Saturar la mente a niños inocentes
Con educación inconsistente 
Manipulada viciosamente 
A conveniencia del prominente, de lo’ pudiente’?
 
En el pasado, 
se curaron, abusaron y yo 
Me niego a no darme por enterado 
Se dice que 
las cosas han cambiado. 
No te duermas, 
lo’ animale’ andan con palo’ 
Yo he oído a Rubén Berríos abogar por lo míos 
Por eso en ninguno confío 
¿Todo’ con Vieque’?
¿Y mi pueblo negro no padece? 
¿O es que tú crees que se lo merece? 
 
Poco a poco, negrito,  
Ponte mañoso 
Vive orgulloso, el To' Poderoso 
Como nosotro’ 
Pa' esos niche’ 
Que se creen mejore’ por su profesione’ 
O por tener faccione’ de sus opresore’ 
Si una buena madre su hijo no daña 
¡Cabrone’, lambone’, 
Pa’l carajo España!
(Ja!)
 
Yo soy niche 
Orgulloso ‘e mis raíce’ 
De tener mucha bemba y grande’ narice’
Ni sufriendo dejamo’ ‘e ser felice’ 
Por eso e’ que Papa Dió’ no’ bendice 
 
Nunca va habé’ justicia sin igualdá’ 
Maldita maldá’ que destruye l’ humanidá’   
¿Con qué potestá’ va a quitarme la libertá’ 
Si yo no reconozco su autoridá’? 
 
Y yo no sé por qué...
(Dime!)
Si yo con nadie me meto... 
(Na', yo soy tranquilo...tú sabes cómo es!) 
Y siempre hay un casco ‘e juey que le falta a uno el respeto... 
Y yo no sé por qué... 
 
Boricua, 
Éste es el Abayarde
Trayéndola como e’
Metiéndole fuertemente, pa' despertar a mi gente
Ja!
Oye, qué bonito e’ mi Loíza 
Mira qué bonito e’ 
El DJ Adam!

Nos fuimos!